En el Mes de la Mujer, especialistas analizan cómo influyen las nuevas tecnologías en el mercado laboral femenino.
La inteligencia artificial (IA) en los últimos años se ha convertido en una de las tecnologías más influyentes del mundo laboral. Hoy forma parte de múltiples actividades cotidianas, desde la educación y la toma de decisiones hasta los procesos de selección y desarrollo de talento en las empresas.
En ese contexto, cada vez más estudios analizan cómo la IA puede impactar en las trayectorias profesionales de las nuevas generaciones, especialmente en el caso de las mujeres.
Un informe reciente elaborado por la consultora LLYC, El espejismo de la IA, un reflejo incómodo con alto impacto en los jóvenes, pone el foco justamente en ese punto.
El estudio, realizado en 2025 en 12 países y basado en el análisis de 9.600 recomendaciones generadas por distintos modelos de IA, revela que estas herramientas no siempre son neutrales: muchas veces reproducen patrones culturales y sesgos presentes en la sociedad.
Lejos de ser un problema exclusivamente tecnológico, este fenómeno abre una conversación más amplia sobre cómo garantizar que el desarrollo de la IA contribuya a un mercado laboral más equitativo.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los sistemas de inteligencia artificial se entrenan con grandes volúmenes de datos provenientes de internet, documentos históricos y comportamientos humanos. Cuando esos datos contienen estereotipos o desigualdades de género, los modelos pueden replicarlos en sus respuestas o recomendaciones.
Por ejemplo, el informe detectó que muchas respuestas generadas por sistemas de IA:
Esto no significa que la tecnología “cree” estos sesgos, sino que refleja patrones culturales preexistentes. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial funciona casi como un espejo que evidencia desafíos que el mercado laboral ya venía enfrentando.
Otro punto que analiza el informe es la manera en que los sistemas de IA pueden influir en la orientación profesional de los jóvenes.
Según el estudio, los algoritmos tienden a redirigir hasta el 75% de las vocaciones femeninas hacia áreas como salud o ciencias sociales, mientras que en los hombres fomentan con mayor frecuencia campos asociados a ingeniería o liderazgo.
Este fenómeno plantea un desafío importante para las economías que buscan aumentar la participación femenina en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Si las herramientas digitales refuerzan tendencias tradicionales, podrían contribuir a perpetuar ciertas brechas profesionales. Sin embargo, también abre una oportunidad: repensar cómo se diseñan los sistemas de inteligencia artificial y qué tipo de datos se utilizan para entrenarlos.
A pesar de estos desafíos, la inteligencia artificial también abre una oportunidad histórica para reducir desigualdades.
Cada vez más universidades, empresas y organismos internacionales están trabajando para crear modelos de IA más transparentes, diversos y responsables.
En ese camino, el rol de las mujeres en la tecnología es clave: su participación en el desarrollo de inteligencia artificial no solo amplía oportunidades laborales, sino que contribuye a construir sistemas más representativos de la sociedad.
Por eso, el verdadero desafío no es solo desarrollar algoritmos más sofisticados, sino también construir una realidad laboral más equitativa que esos algoritmos puedan reflejar.
En otras palabras, el futuro del trabajo —también para las mujeres— no depende únicamente de la IA, sino de las decisiones que tomemos hoy para diseñarla, utilizarla y mejorarla.
| En Experis conectamos tu empresa con el talento especializado que impulsa el éxito de proyectos estratégicos y transforma tu negocio. |